19 de octubre de 2012 por vani

Cáncer de mama: dieta y ejercicios

Si estás informada y si cada año realizás los controles con tu médico, sabés que es importante no fumar, reducir el consumo de alcohol y hacer ejercicio para disminuir el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Sin embargo nuevos estudios revelan que hay más para hacer y ayudar, inclusive, a las mujeres que ya lo han padecido.

Algunas sugerencias en tu dieta:

•Consumir comidas que no contengan carne, varias veces a la semana. Lo importante es que incluyan vegetales, pasta integral o legumbres como alimento principal.

•Explorar la variedad de granos enteros que existen. Es fundamental probar recetas que incluyan cebada, avena y trigo integral, entre otros.

•Consumir pan integral y cereales integrales como la avena y el cereal de salvado.

•Servir frutas en cada comida. “Estudios indican que el consumo de, por lo menos, cinco porciones de frutas y vegetales al día podría reducir la incidencia de cáncer en un 20%”, dice Jurado.

•Escoger alimentos que no sean altamente procesados y, cuando sea posible, frescos y en temporada, para optimizar nutrientes saludables y antioxidantes.

•Para reducir la cantidad de grasa que consume, usar aceite de oliva o aceite de canola en los platos. La margarina proveniente de estas fuentes también es aceptable.

•Limitar las grasas a un 25 a 35% del total de calorías consumidas. “Por ejemplo, lo ideal es limitar la cantidad de grasa a no más de 500 a 700 calorías en una dieta de 2.000 calorías”, dice Jurado.

•Consumir productos lácteos bajos en grasa o sin grasa.

•Para mantener un peso saludable, es fundamental controlar el tamaño de las porciones.

•Aprender a leer la información nutriticional de los productos y usar esta información para planificar las comidas.

Ejercicio, estos son algunos consejos a tener en cuenta:

•Ejercitar todos los días.

•Usar la escalera en vez del ascensor.

•Hacer algún tipo de ejercicio aeróbico durante 20 a 30 minutos diarios (caminar, correr, nadar o andar en bicicleta).

•Consultar al médico antes de aumentar o cambiar significativamente su rutina de ejercicio.

Fuente: www.entremujeres.com del 18 de octubre

27 de octubre de 2011 por vani

¿Nos dormimos una siesta?

Cuando era una niña detestaba el momento de la siesta, no comprendía por qué los adultos la esperaban tanto, mientras ellos tomaban esas horas de descanso yo me aburría en mi habitación. Con los años comencé a necesitarla. La primera vez fue aquí en Buenos Aires.  Mi rutina había cambiado, de repente amanecía de noche cada día, mi alarma sonaba a las 4:30 porque a las 6 debía estar en mi trabajo. Al mediodía cortaba pero a las cuatro de la tarde otra vez en actividad y volvía a casa a las diez de la noche. Agotador. Al principio me rehusaba a tomar una pequeña siesta, me parecía una pérdida de tiempo y me recordaba a las tardes opacas de la infancia. Empecé a comer mal, me ganaba el mal humor, sentía mucha fatiga y a veces ganas de llorar. A los pocos meses estaba gozando de mis siestas cotidianas y el día se me hacía más liviano.

Hoy no madrugo tanto ni tampoco diariamente, sin embargo cuando lo necesito le regalo al sueño minutos de mi tarde. Seguramente  vos también madrugás, o te acostás tarde por quedarte frente a la tv o trabajando en la computadora, y al apoyar la cabeza en la almohada te das cuenta que sólo te quedarán seis horas por dormir. Cada vez estamos más acostumbrados a que la noche en la cama dure menos. Las consecuencias de esta falta de descanso apenas las percibimos porque las relacionamos con otros motivos. La irritación, el fastidio, el desgano, la piel seca, el mal comer, y las ganas de nada son algunas de las cosas que nos suceden más frecuentemente de lo deseado. El remedio está en dormir más, ¿no podés alargar la noche? Bueno, para ello está la siesta, para compensar ese déficit de sueño y recuperar las horas perdidas en la noche.  Lo ideal para nuestra salud es dormir entre ocho y diez horas, algo impensado en estos días y sobre todo en Buenos Aires. En cambio, en otras ciudades del país aún se conserva el hábito saludable de una “siestita”; y en muchos lugares del mundo se está revalorizando esta tendencia de recuperar el sueño nocturno por la tarde, inclusive en sus lugares de trabajo. Dormir al menos veinte minutos mejora el rendimiento laboral y las relaciones con el entorno. Tal vez de a poco acá podamos implementarlo, un buen indicio es el siestario porteño que existe desde al año pasado.

Lo importante es que estés atento a tu cuerpo, tus sensaciones, tu carácter y asumas el dormir como un bien necesario. La siesta ya no es sinónimo de vagancia o pérdida de tiempo, es bienestar. No hagas como cuando era chica que fingía dormir al cerrar los ojos, acostate e inténtalo aunque no tengas sueño, pronto llegará.

Nota: hasta el 29 de octubre estamos por primera vez celebrando en Argentina la Semana de la Siesta, no te la pierdas! Más info: www.semanadelasiesta.com.ar

31 de marzo de 2011 por vani

¿Querés ser Megan Fox?

Muchas veces se habló de la ley de talles y de lo necesario que es respetar la verdadera imagen de nuestro cuerpo. Todos y todas somos diferentes: más altos, más bajos, delgados, con pancita, más cadera, menos cola…pero somos iguales en los cánones normales de lo que significa un small, un medium y un large. ¿Existe la ley? sí, en Capital Federal está en vigencia desde Enero de 2010 y en Argentina desde Diciembre de 2005. ¿Se respeta? lamentablemente no.  Al entrar a cualquier local de ropa, más allá de la marca, deberíamos encontrar como mínimo ocho talles “correspondientes a todas las medidas corporales normalizadas del género”.  Vos y yo sabemos que esto casi nunca ocurre, y además en las vidrieras podemos ver las publicidades con modelos muy flacas. Un ejemplo cercano son las imágenes de la nueva campaña de Armani, donde se puede ver a la actriz Megan Fox extremadamente delgada. El daño que ocasiona es enorme, sobre todo a las mujeres. Vivimos mirando modelos no reales que nos confunden y a veces nos obligan a parecernos. Nos probamos remeras y pantalones que no nos van aunque el talle que indica la etiqueta parecería ser el correcto. Luego de un par de intentos fallidos decidimos abortar la compra y volvemos a casa, algo angustiadas. La angustia en algunos casos da hambre, cama, y tele; en otros furia, ganas de arrancarnos la panza y dejar de comer. Ninguna de las dos opciones es sana. El origen de la angustia es falso, y debemos poder distinguirlo para evitar las consecuencias

Hace pocos días se corrió una carrera femenina de una importante marca deportiva. Al momento de la inscripción se entregaron remeras para utilizar en la competencia. ¿Adivinen? el large le iba perfectamente a chicas que generalmente son small, y el medium era apenas un poco más ceñido. Conozco personas que se fueron sin correr porque la remera no les iba. Algo que debería brindarte salud, alegría y bienestar se convirtió en la peor pesadilla. Es muy grave que una maratón privilegie asociar su marca a una imagen delgada antes que al deporte.

Si sos una de las que se fue ese día o aquella que no pudo comprarse el jean que le gustaba, no te angusties por lo irreal. Abrí los ojos, no te dejes engañar por talles falsos o por modelos mentirosos de belleza. Reíte de lo absurdo, burlate de la apariencia. Si te enojás, que no sea con vos. Reclamá a los culpables, denunciá si no cumplen la ley y luchá por un cambio. Ya no querrás ser Megan Fox y la angustia desaparecerá.