21 de marzo de 2012 por vani

FABRICE MUAMBA: NO MORIR EN UNA CANCHA

El sábado por la tarde todos nos sorprendimos al ver como el jugador del Bolton, Fabrice Muamba, se desplomaba en la cancha mientras se disputaba el partido contra el Tottenham. En principio se hablaba de desmayo pero las caras de sus compañeros y los jugadores del equipo rival expresaban algo aun más grave. Lo cierto es que el corazón de este joven de veintitrés años había entrado en paro. Enseguida acudieron los médicos para asistirlo con desfibrilador, y maniobras de resucitación. “Debieron usar el desfibrilador y el jugador recibió una descarga al menos dos veces”, dijo el comentarista de BBC Radio 5 Live.  Luego de nueve largos minutos, Fabrice fue sacado del estadio en camilla con máscara de oxígeno para ser trasladado al hospital. Su estado aun es crítico pero hoy su corazón está latiendo sin la ayuda de medicamentos.

¿Qué hubiera sucedido si el jugador del Bolton no hubiera recibido asistencia cuando cayó desvanecido en el campo de juego? ¿Cuál es la probabilidad de reanimación sin un desfibrilador? Tal vez sea una palabra que muchos no conocen y tampoco sepan de su vital importancia. Un desfibrilador es un aparatito destinado a analizar el rimo cardíaco, identificar las arritmias y administrar una o más descargas eléctricas con la finalidad de restablecer el ritmo cardiaco.

¿Está implementado el uso del desfibrilador en los clubes de nuestro país? Lamentablemente son pocos los que lo utilizan. Es un producto sanitario indispensable en situaciones de emergencia en las que está en juego la vida de una persona y sin embargo en muchos de los ámbitos deportivos no lo tienen. Ni hablar de la ciudad y sus lugares públicos como estaciones de subte, aeropuertos, plazas, clubes, playas y la calle misma. Tampoco cuentan con él la mayoría de los gimnasios donde es absolutamente necesario su uso.

El Instituto Cardiovascular de Buenos Aires dice que en nuestro país se producen 109 infartos por día, un promedio de casi 5 por hora, y de los 40.000 que ocurren al año, sólo 12.000 reciben tratamiento apropiado inmediato. Las cifras asustan. Por algún lado debemos empezar. Sería importante que desde la Secretaría de Deportes de la Nación se obligue a todas las entidades deportivas a contar con este equipo, ya que hoy es cada vez más frecuente la muerte súbita en deportistas jóvenes a los que no se les detectó la enfermedad coronaria a tiempo.

Tal vez  eso le sucedió a Muamba, no sabemos si padecía problemas congénitos o hereditarios que causaron el paro cardiorrespiratorio mientras jugaba para su equipo como cada fin de semana; de lo que sí estamos convencidos es que su corazón volvió a latir gracias a la rápida y eficaz asistencia médica. Ya no hay dudas, con un desfibrilador y cursos básicos de reanimación cardiopulmonar podemos salvar muchas vidas y no morir en una cancha. Sería hora de implementarlo.

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4 comentarios a “FABRICE MUAMBA: NO MORIR EN UNA CANCHA”

  1. Miguel dice:

    Muy de acuerdo con tu comentario. Desconozco el costo, pero todo lo que sea prevención es sumamente aprovechable y no está de más.
    Es cierto que si no se legisla no se tiene en cuenta, por lo que sería interesante proponerlo por esta vía.

  2. Mirta Pujol dice:

    Es cierto, Vani. Un elemento que salva vidas y no es considerado como equipamiento obligatorio. Vi en un reportaje que en los aviones tampoco hay desfibrilador. En el caso de Muamba, la actitud responsable de los organizadores o del club, pudo salvar una vida joven. Ojalá imitemos ésto que es bueno.

  3. Paula dice:

    Estoy totalmente de acuerdo, lástima que en este país, mientras siga siendo gobernado por tantos chantas demagogos, nunca se va a invertir en lo importante como así tampoco nos harán saber de la existencia del desfibrilador y otras tantas cosas realmente necesarias. Si no sabemos que ese aparato existe, no podemos reclamar que esté al alcance de “todos y todas”. Hay que ver si se fabrican en argentina, sino “olvidate”.
    Está bueno leer artículos como el tuyo que nos hace llegar información que de otro modo no podríamos obtener.

  4. Ana Ferreño dice:

    Si es verdad, pero en nuestro país la salud es un para unos pocos. No es tan costoso, incluso en Europa los pacientes cardíacos lo llevan como parte de su equipaje de mano en forma personal.Hay que reclamar que por lo menos en lugares públicos, en gimnasios,ambulancias, etc,etc sea obligatorio (no importa el costo) estar provistos. Quizá mucha gente no hubiera muerto. Recuerdo que una compañera lamentaba la suerte de su marido que cayó en la calle con un infarto y decía que si la emergencia hubiese teneido un desfribilador lo podían salvar.
    Nuestros gobiernos están muy ocupados para pensar en la gente y la salud como medida protectiva

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