25 de julio de 2011 por vani

Excesos…pasan y ni te enteras Rehab

No hace falta que te diga que los excesos no son buenos. Cuántas veces te serviste ese poquito de más o te llenaste el plato por las dudas. Que noche no brindaste más de la cuenta y volviste alegre a casa. Festejos, reuniones, amigos…la tentación de excedernos está ahí, estirándonos la mano.

También sabemos que pasa. Recurrimos al polvito efervescente, la pastilla mágica antes y después de tomar alcohol, algún inhibidor del dolor de cabeza y si es posible muchas horas de sueño. Seguramente nos sentiremos mejor, pero en nuestro cuerpo quedan secuelas y a largo plazo se ven las consecuencias.

Recuerdo que mi primer vaso de cerveza fue a los diecisiete, y en el viaje de estudio probé un par de tragos. ¿Borracheras? sí, algunas, pero siempre salí airosa. Intento ser moderada, si voy a un cumpleaños bebo gaseosa y me reservo para el champagne. A la hora de comer elijo lo salado, casi nunca llego al postre excepto los helados que son mi perdición. Mi máximo placer…CHOCOTORTA, cuando hay no puedo parar, no sé donde está el límite. Resultado del atracón: esa noche duermo sentada y al día siguiente tengo una especie de resaca.

Estos son excesos, no son graves ni peligrosos, pero hay otros que son crónicos y se transforman en enfermedades y patologías que ponen en riesgo la vida. La obesidad, el alcoholismo, las adicciones, el fumador, la anorexia, la bulimia, el sobre entrenamiento. La lista puede continuar y vos, yo, un amigo, un familiar podríamos formar parte de ella. Por suerte existe el síntoma, es el que habla por  nosotros y te avisa que algo anda mal. Prestemos atención para darnos cuenta cuando aparece, ese es el momento de pedir ayuda o darla.

La repentina muerte de Amy Winehouse me sobresaltó, sin embargo no me sorprendió. Desde hace mucho tiempo daba señales de que este final podía llegar. Su mejor canción “Rehab” hablaba de lo que le estaba pasando:

“Intentaron que fuera a rehabilitación, Y dije no, no, no. Sí, me he desmayado, pero cuando recobro el sentido…Ni te enteras, ni te enteras, ni te enteras. No tengo tiempo de ir, Y si papá dice que estoy bien…Él ya ha intentado llevarme a rehabilitación Pero no iré, no iré, no iré.”

Es escalofriante su letra, es lamentable que nadie haya podido detenerla, contenerla, es triste y grave que haya estado sola, es repudiable que algunos sino muchos festejaran sus escándalos y su conducta de vida. Adicción a las drogas y al alcohol, más trastornos alimenticios y tendencia a la depresión. Verdaderamente un cócktel explosivo.

Si observamos a nuestro alrededor el mundo se ha vuelto cada vez más hostil. Cuidemos nuestra salud y la de los otros. Estemos atentos, no nos riamos de un obeso, un borracho o un drogadicto, ayudemos. La burla, el festejo, la risa absurda sólo lleva a colaborar con lo excesos.

Hoy se fue Amy Winehouse, hace algunos años perdimos a Juan Castro. Tristes ejemplos de vidas al límite, abusados por su talento y descuidados por la sociedad.