31 de marzo de 2011 por vani

¿Querés ser Megan Fox?

Muchas veces se habló de la ley de talles y de lo necesario que es respetar la verdadera imagen de nuestro cuerpo. Todos y todas somos diferentes: más altos, más bajos, delgados, con pancita, más cadera, menos cola…pero somos iguales en los cánones normales de lo que significa un small, un medium y un large. ¿Existe la ley? sí, en Capital Federal está en vigencia desde Enero de 2010 y en Argentina desde Diciembre de 2005. ¿Se respeta? lamentablemente no.  Al entrar a cualquier local de ropa, más allá de la marca, deberíamos encontrar como mínimo ocho talles “correspondientes a todas las medidas corporales normalizadas del género”.  Vos y yo sabemos que esto casi nunca ocurre, y además en las vidrieras podemos ver las publicidades con modelos muy flacas. Un ejemplo cercano son las imágenes de la nueva campaña de Armani, donde se puede ver a la actriz Megan Fox extremadamente delgada. El daño que ocasiona es enorme, sobre todo a las mujeres. Vivimos mirando modelos no reales que nos confunden y a veces nos obligan a parecernos. Nos probamos remeras y pantalones que no nos van aunque el talle que indica la etiqueta parecería ser el correcto. Luego de un par de intentos fallidos decidimos abortar la compra y volvemos a casa, algo angustiadas. La angustia en algunos casos da hambre, cama, y tele; en otros furia, ganas de arrancarnos la panza y dejar de comer. Ninguna de las dos opciones es sana. El origen de la angustia es falso, y debemos poder distinguirlo para evitar las consecuencias

Hace pocos días se corrió una carrera femenina de una importante marca deportiva. Al momento de la inscripción se entregaron remeras para utilizar en la competencia. ¿Adivinen? el large le iba perfectamente a chicas que generalmente son small, y el medium era apenas un poco más ceñido. Conozco personas que se fueron sin correr porque la remera no les iba. Algo que debería brindarte salud, alegría y bienestar se convirtió en la peor pesadilla. Es muy grave que una maratón privilegie asociar su marca a una imagen delgada antes que al deporte.

Si sos una de las que se fue ese día o aquella que no pudo comprarse el jean que le gustaba, no te angusties por lo irreal. Abrí los ojos, no te dejes engañar por talles falsos o por modelos mentirosos de belleza. Reíte de lo absurdo, burlate de la apariencia. Si te enojás, que no sea con vos. Reclamá a los culpables, denunciá si no cumplen la ley y luchá por un cambio. Ya no querrás ser Megan Fox y la angustia desaparecerá.